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lunes, 18 de diciembre de 2017

Parlamentarismo, presidencialismo y semipresidencialismo

En los sistemas republicanos, como Francia, Alemania o los Estados Unidos, el jefe de Estado es un Presidente de la República. A diferencia de un rey, un presidente de un sistema democrático es elegido de forma directa por los ciudadanos o elegido por el parlamento, y su tiempo en el cargo se encuentra limitado por ley (en sistemas autoritarios, se puede dar el caso de una "pseudomonarquía", como en Corea del Norte). Como republicano, he decidido describir brevemente los tres tipos de república para dar una reflexión sobre que sistema sería el adecuado a la realidad de España, en el caso de proclamarse una República.
Fuente: Wikipedia

El mapa que se muestra indican los diferentes sistemas de gobierno existentes en el mundo. Se pueden identificar las diferentes monarquías parlamentarias (en rojo y rosa), que se caracterizan al tener como jefe de Estado un rey, pero que carece de poderes efectivos, o estos se encuentran limitados por una Constitución (caso de Marruecos y Jordania). Las monarquías absolutistas (aún hoy se dan regímenes que recuerdan al Antiguo Régimen, véase el caso de Arabia Saudí) se identifican por el violeta, y se concentran en la Península de Arabia, principalmente.

En cuanto a los sistemas republicanos, estos se clasifican en tres tipos, principalmente, exceptuando las consideradas "repúblicas socialistas", identificadas en marrón. La clasificación de los sistemas republicanos se basa en la diferenciación, o no, entre la Jefatura del Estado y la Presidencia del Gobierno. Teniendo en cuesta esto, podemos identificar tres grupos:

PARLAMENTARISMO

En el primer grupo se encuentran aquellos sistemas republicanos que diferencian claramente las figuras del Jefe del Estado y del Jefe de Gobierno. Estos sistemas se implantaron, por lo general, en países que habían sido con anterioridad monarquías parlamentarias, como en el caso de Italia (cuya república se instauró en 1946), o en Alemania tras la caída del II Reich en 1918. Su funcionamiento es similar a de las monarquías parlamentarias, como la española, con un parlamento electo cada cierto tiempo, el cual debe elegir a un Presidente del Gobierno. En estos casos, el Presidente de la República tiene escasos o nulos poderes, de los cuales el principal es el de elegir a un candidato a presidente del gobierno para ser investido por el parlamento. Sin embargo, esta decisión no la realiza arbitrariamente, sino que es protocolaria porque siempre elige a aquel candidato dispuesto a formar el futuro gobierno, como ocurre en España. El principal ejemplo es el de Alemania, cuyo presidente es muy probable que ninguno sepa quien es: se llama Frank Walter Steinmeier (lo se porque lo acabo de buscar en Internet). Por lo general, y la experiencia histórica lo avala, este sistema es el mas estable, al tener el parlamento un poder mas notable, pues de él depende que el ejecutivo continúe o sea cesado mediante moción de censura.

PRESIDENCIALISMO

Si en el sistema parlamentario se diferencian claramente jefe de Estado y presidente del Gobierno, en el presidencial ambas figuras se unen en la misma persona. El sistema presidencial es el predominante en América (excepto Canadá y las demás monarquías que conforman la Commonwealth), y su máximo exponente son los Estados Unidos de América. Se basa en la estricta separación de poderes, pues tanto el ejecutivo (Presidente de la República), como el legislativo (el parlamento), son elegidas por separado. Esto puede llevar a que en el parlamento haya una mayoría de un grupo político opuesto ideológicamente al Presidente de la República, como le ocurrió a Obama en sus últimos años, o sucede en Venezuela actualmente. En teoría, gobierno y parlamento se controlan mutuamente y evitan que el poder se concentre en un partido o presidente, como ocurriría en un sistema parlamentario cuando un partido obtiene la mayoría absoluta. En la práctica, estos sistemas han sido, por lo general, inestables, pues en ocasiones las diferencias entre parlamento y gobierno han sido tales que se han llegado a guerras civiles o golpes de Estado, esto último muy habitual en la Historia de Latinoamérica. También se da el caso del autoritarismo, facilitando la llegada al poder de líderes caudillistas. En la imagen inferior, se puede observar un esquema del sistema político estadounidense, basado en la idea liberal de los check and balances (pesos y contrapesos), para evitar la concentración del poder político, y que serviría de inspiración a los demás Estados americanos.

SEMIPRESIDENCIALISMO

El último caso consiste en la combinación de los sistemas anteriormente explicados. En el sistema semipresidencialista, se diferencian las figuras del Jefe de Estado, que es el Presidente de la República, y del Jefe del Gobierno. Pero, en este sistema el presidente de la República influye en el Ejecutivo, pues este elige al Presidente del Gobierno directamente, que después debe haber sido aprobado por el Parlamento. La elección del Presidente de la República también es diferente a la del  parlamentarismo, porque se vota directamente por los ciudadanos, usualmente en un sistema de doble vuelta. El presidente de la república, por lo tanto, carece de verdadera independencia, pues se suele presentar avalado por un partido o coalición política.

Una vez elegido el Presidente de la República, este elegirá a un Presidente del Gobierno, quien ejercerá el liderazgo del ejecutivo. La relación de poder variará, por lo tanto, según la composición del parlamento. Si en el parlamento el partido o coalición mayoritaria es la igual a la que forma parte el Presidente de la República, o esta es ideológicamente afín, este tendrá el verdadero poder sobre el ejecutivo. Si, por el contrario, en el parlamento dominara un partido o coalición opuesta ideológicamente, o simplemente distinta, a la que pertenece el Presidente de la República, se verá forzado a elegir como Presidente del Gobierno a alguien del partido mayoritario. Entonces, el poder real recaerá el jefe del Gobierno, y el Presidente de la República pasará a tener funciones representativas.

El principal ejemplo de este sistema se encuentra en Francia, el cual se instauró tras la proclamación de la V República por Charles de Gaulle.

Eso es todo. Espero que les haya interesado.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

La socialdemocracia en crisis: el caso del SPD


De Furfur - Este archivo deriva de:  Bundestagswahlkreise 2017.svg, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=62739366

Las pasadas elecciones alemanas del 24 de Septiembre de 2017 otorgaron al SPD el peor resultado de su historia desde la refundación de la República Federal Alemana en 1949. Un resultado pésimo indudablemente ocasionado por su participación en la mal llamada "gran coalición" con los conservadores de la CDU, que también se ha llevado su golpe, pero menos acusado. Con esto, quienes se benefician han sido el FDP, que regresan al Bundestag con 80 escaños (4ª fuerza política), tras 4 años en el desierto por su subordinación a la CDU merkeliana, y, especialmente, AfD, con su discurso antiinmigración, que sigue la ya conocida tendencia de la "nueva extrema derecha". AfD parece haber obtenido el voto descontento de la CDU y el SPD, y ha sabido aprovechar la crisis de los refugiados mostrando a la ciudadanía su discurso distorsionado del problema. Además, el hecho de que su líder sea una mujer, Alice Weidel, como ocurre con el Front National, y lesbiana, ayuda a dar una imagen de apertura social que no tienen los partidos de la "antigua extrema derecha" (neonazis principalmente), fruto de sus intentos por parecer lo más moderados posibles. Sin duda, saben que una idea, por muy extremista que sea, será aceptada por una parte importante de la sociedad si quien la transmite parece un ciudadano común. La credibilidad para quien lo dice, y no por lo que dice. Y la extrema derecha lo ha desarrollado muy bien, a juzgar por sus resultados electorales. 


 
Martin Schulz De Foto-AG
Gymnasium Melle, CC BY-SA
3.0, https://commons.wikimedia.org
/w/index.php?curid=31001018
Schulz parecía destinado a ser el azote socialdemócrata de Merkel en las pasadas elecciones germanas. Su elección como candidato respondía a un intento de salvar a su partido de una debacle que parecía eternizarse, y de dar una imagen "progresista" a un partido que había estado subordinado a la CDU de Merkel. Pero esto no ocurrió, sino todo lo contrario: el SPD se hundió con un 21'6% de los votos y 153 escaños (de los 709 que alberga el Bundestag). Anteriormente, ya había recibido duros resultados en länder gobernados históricamente por la socialdemocracia, como el Sarre. Y parece ser que ahora Schulz tendrá que tragarse sus palabras y volver a apoyar a Merkel en un gobierno en minoría, o reeditar la Gran Coalición (o Groβe Koalition, en alemán) . Me atrevo a decir que lo más probable es que dimita.

El penoso resultado del SPD, fruto de una suicida alianza con la CDU, debería ser un aviso a toda la socialdemocracia europea, que optó tras la crisis económica de 2008 por establecer coaliciones con partidos conservadores. En todos los países donde se ha hecho esto, han acabado con resultados pésimos en favor de otros partidos, generalmente de ultraderecha. Aquí muestro un ejemplo con algunos de los partidos socialdemócratas que optaron por "grandes coaliciones" y acabaron derrotados. La socialdemocracia debe reflexionar y convertirse en una fuerza de cambio social, aliándose con otras opciones ideológicamente afines, mas a la izquierda.
PARTIDO ESCAÑOS ANTES DE LA "GRAN COALICIÓN" ESCAÑOS DESPUÉS DE LA "GRAN COALICIÓN"
SPD(Alemania) 25'7%:193/630 20'5%:153/709
PvdA(Países Bajos) 24'84%:38/150 5'7%:9/150
PASOK(Grecia) 12'28%:33/300 4'68%:13/300
Labour Party (Irlanda) 19'5%:37/166 6'6%:7/158